Hay infinidad de películas en las que se hablan, bien como temática principal, bien como trasfondo de otras historias, de las relaciones familiares. Recuerdo ahora mismo la de Fernando Leon de Aranoa “Familia”, otra del director danés Thomas Vinterberg “Festen” (Celebración) rodada según los mandamientos dogma y que trataba un episodio escabroso que se produce dentro del seno familiar, o “La familia Savages” donde explica las difíciles relaciones de los componentes de una familia nuclear.
La familia, la suma e interacción de todos sus miembros, forma una pequeña sociedad en la que cada uno tiene su papel y su forma de comportarse. El problema, en mi opinión, se produce cuando pretendemos que cada individuo de esta sociedad se complemente y acepte con gusto a los demás. En una misma familia, alguno de sus miembros puede sentir la necesidad de, o incluso responsabilizarse de, mantener una unión que quizá los demás no consideran necesaria. Para muchas personas las reuniones familiares suponen una obligación, no una fiesta.
El cariño hacia los familiares no va implícito en el abanico afectivo. De este modo, los hermanos pueden sentir obligación de respetarse sin que en ello se impliquen sentimientos de amor, sino, como en cualquier sociedad, tan sólo de educación o civismo. Algunos ni siquiera eso.
Amar a los hijos quizá sea algo natural. Amar a los padres, cuando ya son mayores y no se convive con ellos, requiere, además, un ejercicio constante de memoria y una sensibilidad sin complejos. No basta con una visita de vez en cuando. Tienen que saber que no están solos.
La directora de cine Lone Scherfig dirigió hace unos años la maravillosa película “Wilbur se quiere suicidar“, tras su exitosa “Italiano para principiantes”. Como dice el título, Wilbur no deseaba seguir viviendo, no encontraba motivos ni ilusión para continuar avanzando. No se trataba de una razón evidente, no aparentaba ningún desequilibrio extremo ni le ocurría nada a su vida cotidiana que se pudiera decir fuera un desastre. Ahí radicaba una de las principales premisas de la peli: Wilbur se quería suicidar porque si. Y punto.
Hoy he llamado a una persona muy querida para mí que vive en la peninsula y con la que hacía meses no lograba contactar. Por fin esta mañana sí me cogió el teléfono. Su voz era débil pero la notaba esforzada por demostrar un aparente buen estado de salud. Parece ser que es cierto, está mejor. Yo no sabía siquiera que hubiera estado mal y cuando consigo saber de ella resulta que es porque ya está mejor, porque sino ni me hubiera podido responder. Me ha contado que de un modo imperceptible incluso para ella fue hundiéndose en un pozo oscuro del que, para cuando quiso darse cuenta, ya estaba con el fango hasta las rodillas, atrapada… La depresión estaba allí, haciéndole sentir las peores cosas de sí misma.
“Hice algo que no debería haber hecho”
Sus palabras me han dejado helada.
“Y con ello sólo he causado dolor a mi familia. Pero ya estoy mejor, estoy mejor aunque… Estuve muy mal, esta es la verdad, por eso hice algo que no debería haber hecho”.
En ningún momento hemos comentado el qué ni el cómo pero he comprendido perfectamente que la depresión ha estado a punto de matar a alguien a quien quiero muchísimo, una persona que si por algo destacaba siempre era por su sonrisa, su buen humor, su buen rollo y su gran capacidad de amar. Y ese crimen lo iba a llevar a cabo sin utilizar otras manos ni otra voluntad que no fueran las de la propia víctima, como una especie de asesino perfecto.
Hace tres veranos me fui a estudiar inglés a Brighton, al sur de Inglaterra. Es una ciudad costera, bastante pija, con playa y un muelle que se utiliza de paseo con atracciones. Mi familia de acogida era bastante sencilla en esencia, él era antenista y ella empleada de hogar, con poco tiempo para arreglar la propia casa la cual contaba con numerosos montoncitos formados por los más diversos componentes: ropa, cd’s, cables, revistas… Pero había algo de lo que presumían abiertamente: su refinada educación inglesa y a mí, que me pillaron ya mayorcita, eso me tocaba mucho las narices. Ejemplo: Sentados en la mesa, una persona entre el padre y yo, el padre me pide la sal y yo se la paso. ERROR!!!! Yo tendría que haberla pasado a la persona que estaba pegada a mí para que ella se la pasara al que estaba pegado a ella, que era el solicitante. Como esa todos los días caía alguna. Si yo no superaba la prueba el matrimonio se miraba condescendiente, se sonreían y se hacían algún comentario privado, del tipo “Tenemos que ser comprensivos con esta pobre”.
Vivo en Palma de Mallorca, una ciudad que linda con el mar, lo cual, para algunos turistas, la convierte en un lugar de pachanga y playa así que por aquí se puede pasear de cualquier guisa, léase en bikini las chicas y sin camisa los chicos. Tú les ves y piensas: “En su país no harían eso” que es una frase muy aplicable en diversos momentos del día y la noche: Cuando se ponen beodos en la playa, cuando se ponen beodos por la noche, cuando destrozan mobiliario urbano, cuando provocan peleas… El otro día, en la terraza de un museo que hay sobre la muralla de palma con vistas a la bahía, un grupo de chicos y chicas guapas, ellos con vaqueros de marca y ellas con sandalias con tacón pero todos sin camisa. Repito: era la terraza del museo contemporáneo. Es sólo un ejemplo pero hay mil. Ayer mismo se paseaba por la ciudad un señor enseñando panzón tremendo junto a su mujer y hace una semana uno de las mismas características andaba tan tranquilo vestido únicamente con un bañador slip.
Cuando al padre de mi familia en Brighton le comenté los desvaríos de sus compatriotas en mi país su respuesta fue: “La culpa es vuestra. Tenéis una policía demasiado permisiva”.
En el festival de Cannes, Paul Haggis comentó que su película “Crash” no le gustaba mucho y que en nada se merecía todos los oscars que se llevó en su momento. Según él, “En el valle de Elah” era mucho mejor peli que la anterior y no tuvo ni la mitad de éxito.
Coincido con Haggis. “En el valle de Elah” me parece de una maestría impresionante, con un guión tejido al detalle que avanza suavemente, descubriendo sus misterios sin engañosos golpes de efecto. Todo lo contrario que Crash, cabría decir, en la que se manipula al espectador apuntando a su parte emocional en todo momento. Una vez dicho esto me reafirmo en lo que dije nada más verla: Técnicamente, el guión de Crash es una obra de ingeniería donde cada pieza encuentra su sitio. Esto es mucho más de lo que ofrecen tantas otras películas oscarizadas aunque no sea el caso de “Brokeback Mountain”, que competía y perdió frente a Crash.
Este rollo pasado de moda lo suelto porque el sábado vi “El intercambio”, de Clint Eastwood, protagonizada por Angelina Jolie y me recordó mucho el estilo de Haggis. Ambos directores ya trabajaron juntos cuando éste último escribió el guión de “Million Dollar Baby” en el 2004, Cartas de Iwo Jima en el 2006 y Banderas de nuestros padres en el 2007, y hubieran podido encontrarse de nuevo si Eastwood hubiera aceptado el papel protagonista de “En el valle de Elah” que finalmente fue para Tommy Lee Jones. Sabiéndolo me doy cuenta de que este papel estaba escrito a la medida de Clint y que sólo Tommy Lee le podía sustituir, casi como un actor gemelo. Todo lo cual encaja de nuevo, como un guión perfecto de Paul Haggis.
El sábado fuimos a la playa y se estaba superbien, sin mucho calor y el agua transparente. Estábamos comiéndonos el bocadillo y charlando tranquilos cuando unos niños se pusieron a jugar con las palas y la pelota a nuestro lado, se veía venir así que les dije que jugaran en otro sitio. Inexplicablemente terminaron pasándose la pelota por encima de nuestras cabezas y ya cuando nos cayó encima llevábamos tal mosqueo que mi pareja lanzó un improperio acordándose de la madre del niño y lanzando la pelota lejos hacia la orilla del mar.
El padre vino a por nosotros y casi nos zumba. Nos increpó y nos dijo que éramos unos maleducados (encima). No se lió porque somos gente super pacífica, algunos hasta dirían gilipollas, pero reconozco su parte de razón. La del padre me refiero. No deberíamos habernos acordado de su familia entre otras cosas porque estaba allí presente tan tranquila tomando el sol mientras nosotros agachábamos la cabeza para que sus niños no nos saltaran los pendientes de un pelotazo. El hombre no quiso reconocer en ningún momento su parte de responsabilidad.
A mí estas cosas me hacen sentir mal. Soy una persona de diálogo y pacífica pero por desgracia veo alterada mi parcela privada por gente maleducada y agresiva. Podría haberle explicado que llevo tres operaciones en los ojos además de muchos problemas que con un simple golpe pueden derivar en desprendimiento de retina. Es ver una pelota cerca y ya me has visto correr. Pero eso era dar demasiadas explicaciones a algo tan simple como que nosotros estábamos sentados tranquilamente y no molestábamos a nadie.
Hoy he leido una noticia en el periódico bastante impactante: Un padre es condenado a cárcel por espiar a su hija en el baño con una cámara de vídeo. Parece ser que para comprobar si era anoréxica y aprovechaba las visitas al lavabo para vomitar. Dice que sólo veía él el contenido de las mismas y luego las destruía. El padre del padre, o sea el abuelo, conocía la existencia de esta cámara.
La noticia tenía unos 200 comentarios y yo he pensado “Claro, la gente flipa de que un padre haga esto por muy buenas intenciones que tenga”. Ah, pues no, salvo dos excepciones, los comentaristas estaban no sólo a favor de la actitud del padre sino que cargaban contra la justicia, echándole toda la culpa al presidente del gobierno. Toma ya. En mi ignorancia tantas veces demostrada pensaba yo que hay cosas que no deben hacerse y una de ellas es violar la intimidad de las personas. Un padre no puede mirar a escondidas lo que hace su hija en el baño. ¿Nadie es capaz de ponerse en el lugar del vigilado? En estos momentos la hija está siendo tratada por la anorexia, o sea que sus sospechas eran fundadas, pero hay miles de chicas en su situación que no han sido observadas por sus padres en el baño.
No dudo de que la voluntad del padre era salvar a su hija, no tengo porqué dudarlo. Pero hay que entender que cualquier depravado que graba a niños o a jóvenes a escondidas y utiliza este material con fines pornográficos, por poner un ejemplo, también se disculpa con cientos de explicaciones. Y sin entrar siquiera en esta posibilidad que acabo de exponer… ¿Cómo os sentiriais sabiendo que habéis sido espiados en vuestra más absoluta intimidad?
No sé si es o no para cárcel. Tampoco sé si estoy en la razón, pero por lo menos expongo posibilidades, no ataco ni me obceco, que parece que la gente cuando se pone a opinar saca de su interior a la bestia, macho.
Hoy han dejado en el contenedor de delante de mi portal un somier y un carro del mercadona. Éste último es reincidente.
Tengo unas agujetas del copón. Y es que el sábado me hice 15 km andando, 7,50 en pendiente y 7,50 en cuesta. Fuimos de Valldemossa al Port de Valldemossa que es super pequeñito y super tranqui y tiene el agua limpia y fresquita de las calas de la Serra de Tramuntana. Me encantó hacer este esfuerzo, aunque cuando llegué a la playa sólo tuve tiempo de refrescarme los pieses y enga parriba otra vez, habíamos puesto ticket de parquing y no habia tiempo para más. Si, ya lo se, menudo corte de rollo bucólico acabo de pegar.
Cuando llegué a mi casa de Palma había tirado alrededor del contenedor de delante de mi portal todo esto: dos carteles de helados royne, dos cubos de pintura de 5kg, varias cajas de zapatos chafás y/o/u aplastás, un montón de papeles y algo de ropa. Ayer había el casco mondo y lirondo de una barca y hoy han dejado una tabla de planchar y el tendedero destartalado. Todos los días cuando me voy acercando a mi casa hago apuestas conmigo misma acerca de lo que me voy a encontrar. No todos los contenedores de Palma tienen esta idiosincrasia, sólo los de mi barrio y más para afuera.
Quiero decir que no estoy de acuerdo con las ayudas a la compra de automóviles. Yo me muevo andando y con transporte público y si tanto se habla de contaminar menos y detener el cambio climático deberían intentar reactivar la economía con otras medidas más verdes. Mallorca tiene una marca mundial en el uso del coche, no en vano se puede decir que el 90% (tal vez más) de las personas con carnet de conducir tienen coche aquí.
Si en algo se ha caracterizado este sencillísimo blog es por sus constantes cambios de imagen y de nombre. Me gusta utilizar este pequeño reservado en la red para dar mi opinión de una forma totalmente abierta en muchos y variados temas, pero al principio mi idea era únicamente contar lo que pasa, culturalmente, en las calles de Palma. Pronto se hizo evidente que no podía asumir este apartado de guía de ocio porque no cuento con tiempo ni infraestructura que me permita acceder a esta información sino a toro pasado (expresión que considero fea y rarísima, por otra parte).
Como ya habréis comprobado que me sulivellan ciertas cosas, venga que me puse a darle a las teclas para hablar de política, educación, inmigración y demás temas sociales bien mezcladitos con posts sobre cine, música, exposiciones de arte, etc, etc. etc.
Pero no siempre tengo tiempo de hablar largo y tendido sobre un tema que me molesta o me inquieta y además, no siempre estoy cabreada por una injusticia ni emocionada por un concierto, así que temiendo que este blog, que por otra parte no hace ninguna falta a nadie, pudiera morir de inanición he pensado darle un cambio de verano y dejar que me sirva ahora para lo que me hace falta en estos momentos: hablar solo de pequeñas cosas sin importancia que me vienen a la cabeza o al corazón.
Últimamente esta página es un valle de lágrimas, lo sé. Sólo me pongo para comentar enfados y desgracias pero es que pasan unas cosas por ahi que no te queda otra que pillar berrinches a troche y moche. El caso es que hace unos meses, en el sindicato en el que yo trabajo me puse manos a la obra en la organización del concurso de fotografía, es decir: crear las bases, buscar los premios, pedir a Asier3d que por favor por favor nos hiciera un cartelito mono, hacer fotocopias de los carteles y repartirlos personalmente por Palma. Además hice un envío masivo a mis contactos de trabajo y ellos se supone que a sus contactos… Se esperaban muuuuuchas fotos a concurso pero a día de hoy, y queda menos de una semana para terminar el plazo de participación, el número de concursantes es de penita.
Este es el segundo año que lo organizamos y, si bien es cierto que hemos aprendido en cuanto a redactar bases y proponer premios o publicitar el concurso a través de internet, tenemos la sospecha de que el número de participantes no va a aumentar mucho en años posteriores. Preguntando a algunas personas me han respondido que el tema “Inmigración y Diversidad Cultural” es difícil de plasmar en una foto. En mi opinión, basta salir a la calle y empezar a fotografiar lo que sucede alrededor: convivencia intercultural en calles, colegios, comercios… En fin, como no creo que de aquí al miércoles 29 la cosa vaya a mejorar, os anuncio el fracaso estrepitoso del concurso de fotografía de este año. Como no quiero hacer publicidad, si a alguien le interesa que me pida las bases.
Por otra parte, en este mismo momento empieza el finde. Hoy ha hecho en Palma un día de auténtico verano pero dicen que el finde quizá se estropee un poco. Yo ya tengo mis planes hechos, entre los cuales se encuentra asistir al concierto gratuito en Sa Nostra del grupo barcelonés “Cuchillo” que, según su myspace hacen Psychedelic, Folk rock y música experimental. Espero que el domingo sea de estos de quedarse en casa porque tengo que estudiar y con este tiempo no se puede evitar salir a la calle y poner la nariz al sol.
Escribo porque tengo necesidad de comunicar. He estudiado guión y producción de cine en Madrid y Salamanca, he ganado algunos premios de relato y he sido finalista en un montón. Me interesa el cine desde dentro y me gusta imaginar cómo surgió ese diálogo que los actores acaban de interpretar.No sigo ciegamente a ningún escritor, director, pintor... pero hay obras que amo desesperadamente.