Apenas tengo tiempo de escribir en mi blog porque estoy con una asignatura de la Uned que se llama Comunicación y me obliga a poner en ella gran parte de mi escaso tiempo. Me encanta el temario y el tipo de trabajo que hay que hacer, sólo que hay un pequeño problema: tengo 6 asignaturas más que debo intentar mirarme por las noches. Durante el día, el trabajo me mantiene más de 10 horas fuera de casa y por las noches tengo mucho por hacer, como todo el mundo. Intento sacarlo todo p’alante pero cuando ya llevas hechos vídeos, comentarios de fotos, comparaciones de informativos, menciones de películas para esa asignatura de comunicación te das cuenta de que, un día más, no te quedan ánimos para comentar en tu blog que el pedir que suelten a los delincuentes bajo chantaje o se pague un rescate te parece un sinsentido. Si la cosa les funciona así de bien no me extraña que no se dediquen a otra cosa. Y me gustaría decir que entiendo a las familias, claro que sí, yo también haría como ellas pero, por otra parte, no puedo aceptar que a mi gobierno se le culpe del asalto a un barco que faenaba fuera de las aguas vigiladas y protegidas ni que se le exija que se doblegue a los caprichos de unos secuestradores descerebrados por la droga pero, eso sí, comandados por gente con traje desde Londres. Y para cerrar el capítulo sólo recordaré que, cuando los terroristas secuestraron a M.A. Blanco (qué días más tristes aquellos) al que sólo se podía salvar de una muerte anunciada si se reagrupaba a los presos de la banda en Euskadi, ni una sola voz se alzó para exigir al gobierno de entonces esta reagrupación. Ni mucho menos después, cuando ya se produjo el asesinato, se culpó a nadie excepto a los asesinos.
Y que no se me malinterprete, por favor. Estoy pendiente cada día de la situación, escucho cada noticia sobre ello y me alegro cada vez que parece que la cosa va a terminar bien. Sólo entiendo que hay que dejar trabajar a los que saben con quién se codean, a los que conocen los métodos y las maneras. Y ese trabajo exige silencio de ambiente, no ruido que entorpece y da alas, e ideas, a los malos.
Pues eso, que no tengo tiempo de hablar de esto ni de nada. Y así se queda este pobre blog: Descuajaringado del todo.




Me voy de vacaciones. Me espera la playa, la Toscana y Bilbao.


