Humor del bueno.
Porque yo, que no soy de chistes y los monólogos me cansan, me rindo ante Dani Pérez. Le vimos el pasado verano en Bilborock (Bilbao), soltando el mismo rollo de siempre (a ver si te curras otro texto, guapo) y aún así partiéndonos de la risa. Verle en directo es pasarlo bien.
Decían de él que era discípulo de Rubianes. Sí que se parecen, si. Y ahora que el maestro no está necesitamos a alguien que ocupe un poquito del hueco que dejó.
Estamos menos tristes sabiendo que existe Dani Pérez.