Buenas. Ya volví de mis vacaciones. Lo he pasado muy bien y he procurado descansar mucho. Eso último por no tener más remedio pues resulta que estoy embarazada y sufro no sólo de mareos y nauseas sino también la rinitis alérgica que, por cuestiones obvias, no puede ser tratada con mis medicamentos habituales. Eso sin olvidar que padezco migrañas que suelo combatir con droga dura y a las que ahora debo enfrentarme con el blandengue y pánfilo paracetamol.
Lo de que quería tener hijos lo tuve super claro hasta que cumplí los 27 y luego tuve épocas de que sí y otras de que no. A los 30 ya abandoné la idea porque al vivir en Madrid y luego en Amsterdam no sólo toda España sino toda Europa quedaba al alcance del coche. Tener hijos suponía renunciar a muchos privilegios como el viajar constantemente, desparramar un poco con ciertas químicas los fines de semana y meterme a estudiar en las escuelas de cine, lo que permitía luego acudir a los estrenos, colaborar en algunos cortos y pertenecer a un grupito de gente en principio bastante enrollado.
Pero al final llega un día en que te lo planteas y sabes que es ahora o nunca. Y cuando este momento llegó me dije que bueno, que a ver si va a ser fácil porque como sea necesario acudir aquí o allá para lograrlo a mí que no me esperen. Y ahora que ya estoy en ello sólo espero que vaya todo bien y que se pasen estos meses sin que ni me roce la gripe A. Por lo demás sigo comportándome “como si nada”: no soy nada coñazo, apenas hablo del tema y, en todo caso, gasto más mala ostia que antes.
Eso sí: pido que por favor por favor se me quite ya de la cabeza la canción de Almodovar “Voy a ser mamá”, que pese a ser muy bestia la llevo de fondo en mi subconsciente todo el santo día. Si seré bruta…



Creo que toda mi vida he buscado amigas de verdad, de esas que te quieren y respetan, que no se burlan de lo que piensas sólo porque eres muy diferente a ellas en tu forma de ser y actuar. He encontrado alguna que podría considerarse amiga en este sentido pero en ellas había una parte de admiración que no es bueno que exista en una relación de iguales. Son personas que me quieren y me aceptan pero porque sienten que yo aporto algo interesante a sus vidas planas. Son las menos, de todos modos.
En Palma le han dado al interruptor de las luces. Y está la mar de bonito, claro. Salí el viernes a verlas encender y de paso me tomé un café y una ensaimada calentita en Ca’n Joan de s’aigo.
La semana pasada fui a Sa Nostra (Centro Cultural de una caja de ahorros de aquí) en la que proyectaban “Fausto”, la de 1926 dirigida por Murnau. Podría haber sido un pelín duro estar dos horas viendo una película muda pero el acompañamiento en directo de piano, flauta y clarinete la hizo mágica. Incluso los que se durmieron lo hicieron arropados por una música evocadora. Todo un lujo.
Hoy 10 de diciembre de 2008, miércoles, mi amigo Marcos Robledo dará una conferencia también en Sa Nostra (parece que estuviera abonada), dentro de una jornada de la Associació de Cineastes de les Illes Balears (