Las películas de terror no me asustan. Las películas sobre la maldad humana me aterrorizan. En un nivel bajo (respecto a otras horripilantes que prefiero ni nombrar) estarían “La naranja mecánica”, “Funny games”, y ya subiendo pondria “Irreversible”. Es un miedo racional, de lucha por sobrevivir, por estar atenta y temer bajar la guardia. Sólo a veces no tengo miedo.
Me asusta la gente, su capacidad de odiar y provocar dolor. Me da miedo pensar en lo frágil que soy, en lo fácil que es hacerme daño físico (emocional más, por supuesto). Miro las noticias y me asombro del nivel de crueldad que somos capaces de alcanzar los humanos entre nosotros, hacia los animales, sobre la naturaleza…
Hace un rato respondí a alguien: “No tengo miedo, tengo hambre”. Y entonces me di cuenta de que hay gente que no puede decir lo mismo porque además de miedo tiene hambre. Estas personas no buscan ya vivir sin miedo sino sobrevivir a él.
Muchas veces, y creo que ya lo he dicho en otras ocasiones, pienso que no soy apta para divagar por este mundo. Es un pensamiento muy duro porque quién llega a él suele tomar decisiones drásticas pero no es mi caso. Soy muy consciente de que hay gente tan frágil como yo, gente honesta, tranquila, alegre… gente con la que vale mucho la pena compartir este mundo injusto y esta vida corta.
Se puede vivir sin miedo y yo muchas veces lo consigo. A pesar de todo.





También en Sa Nostra siguen con sus ciclos de cine. Este mes hay uno de Buñuel, los miércoles y gratis.