Hay infinidad de películas en las que se hablan, bien como temática principal, bien como trasfondo de otras historias, de las relaciones familiares. Recuerdo ahora mismo la de Fernando Leon de Aranoa “Familia”, otra del director danés Thomas Vinterberg “Festen” (Celebración) rodada según los mandamientos dogma y que trataba un episodio escabroso que se produce dentro del seno familiar, o “La familia Savages” donde explica las difíciles relaciones de los componentes de una familia nuclear.
La familia, la suma e interacción de todos sus miembros, forma una pequeña sociedad en la que cada uno tiene su papel y su forma de comportarse. El problema, en mi opinión, se produce cuando pretendemos que cada individuo de esta sociedad se complemente y acepte con gusto a los demás. En una misma familia, alguno de sus miembros puede sentir la necesidad de, o incluso responsabilizarse de, mantener una unión que quizá los demás no consideran necesaria. Para muchas personas las reuniones familiares suponen una obligación, no una fiesta.
El cariño hacia los familiares no va implícito en el abanico afectivo. De este modo, los hermanos pueden sentir obligación de respetarse sin que en ello se impliquen sentimientos de amor, sino, como en cualquier sociedad, tan sólo de educación o civismo. Algunos ni siquiera eso.
Amar a los hijos quizá sea algo natural. Amar a los padres, cuando ya son mayores y no se convive con ellos, requiere, además, un ejercicio constante de memoria y una sensibilidad sin complejos. No basta con una visita de vez en cuando. Tienen que saber que no están solos.


También en Sa Nostra siguen con sus ciclos de cine. Este mes hay uno de Buñuel, los miércoles y gratis.
En Palma le han dado al interruptor de las luces. Y está la mar de bonito, claro. Salí el viernes a verlas encender y de paso me tomé un café y una ensaimada calentita en Ca’n Joan de s’aigo.
La semana pasada fui a Sa Nostra (Centro Cultural de una caja de ahorros de aquí) en la que proyectaban “Fausto”, la de 1926 dirigida por Murnau. Podría haber sido un pelín duro estar dos horas viendo una película muda pero el acompañamiento en directo de piano, flauta y clarinete la hizo mágica. Incluso los que se durmieron lo hicieron arropados por una música evocadora. Todo un lujo.
Hoy 10 de diciembre de 2008, miércoles, mi amigo Marcos Robledo dará una conferencia también en Sa Nostra (parece que estuviera abonada), dentro de una jornada de la Associació de Cineastes de les Illes Balears (


