El sábado fuimos a la playa y se estaba superbien, sin mucho calor y el agua transparente. Estábamos comiéndonos el bocadillo y charlando tranquilos cuando unos niños se pusieron a jugar con las palas y la pelota a nuestro lado, se veía venir así que les dije que jugaran en otro sitio. Inexplicablemente terminaron pasándose la pelota por encima de nuestras cabezas y ya cuando nos cayó encima llevábamos tal mosqueo que mi pareja lanzó un improperio acordándose de la madre del niño y lanzando la pelota lejos hacia la orilla del mar.
El padre vino a por nosotros y casi nos zumba. Nos increpó y nos dijo que éramos unos maleducados (encima). No se lió porque somos gente super pacífica, algunos hasta dirían gilipollas, pero reconozco su parte de razón. La del padre me refiero. No deberíamos habernos acordado de su familia entre otras cosas porque estaba allí presente tan tranquila tomando el sol mientras nosotros agachábamos la cabeza para que sus niños no nos saltaran los pendientes de un pelotazo. El hombre no quiso reconocer en ningún momento su parte de responsabilidad.
A mí estas cosas me hacen sentir mal. Soy una persona de diálogo y pacífica pero por desgracia veo alterada mi parcela privada por gente maleducada y agresiva. Podría haberle explicado que llevo tres operaciones en los ojos además de muchos problemas que con un simple golpe pueden derivar en desprendimiento de retina. Es ver una pelota cerca y ya me has visto correr. Pero eso era dar demasiadas explicaciones a algo tan simple como que nosotros estábamos sentados tranquilamente y no molestábamos a nadie.
Y el verano acaba de empezar…
