Porque yo, que no soy de chistes y los monólogos me cansan, me rindo ante Dani Pérez. Le vimos el pasado verano en Bilborock (Bilbao), soltando el mismo rollo de siempre (a ver si te curras otro texto, guapo) y aún así partiéndonos de la risa. Verle en directo es pasarlo bien.
Decían de él que era discípulo de Rubianes. Sí que se parecen, si. Y ahora que el maestro no está necesitamos a alguien que ocupe un poquito del hueco que dejó.
Estamos menos tristes sabiendo que existe Dani Pérez.
Pepe Rubianes era gallego y vivía en Catalunya. No era nacionalista, de ningún tipo quiero decir, ni nacionalista catalán ni nacionalista español pero utilizaba las palabras como balas de fogueo para que prendieran allí donde la mecha estuviera más dispuesta a ser encendida, así que en alguna ocasión fueron los patriotas, a los que su mente libre impedía comprender, los que se llevaron sus exabruptos. Era un provocador absoluto y la reacción que producían sus palabras le divertía enormemente, porque jugaba a eso y ese es el fin que perseguía. En su monólogo recurrente hacía un comentario sobre el trabajo y el que lo inventó que más tarde utilizaría para responder a los que van dando lecciones de españolismo, ya sabéis, eso de que les explote en el culo y se les quede los huevos colgando. Pronto se disculpó por aquel exabrupto pero no se le perdonó. Desgraciadamente, para miles de ignorantes eso es lo que va a quedar del maestro Rubianes.
Rubianes era un tío brillante, muy inteligente y eso es algo que pude recordar en la reposición de uno de sus monólogos que ofreció TV3 en su memoria, días después de que falleciera a los 61 años. Recomiendo encarecidamente a todos los que aprecian el buen humor se dejen de prejuicios y permitan conocer realmente a uno de los mejores humoristas que este país, sea cual sea este país, vaya a dar nunca.
Escribo porque tengo necesidad de comunicar. He estudiado guión y producción de cine en Madrid y Salamanca, he ganado algunos premios de relato y he sido finalista en un montón. Me interesa el cine desde dentro y me gusta imaginar cómo surgió ese diálogo que los actores acaban de interpretar.No sigo ciegamente a ningún escritor, director, pintor... pero hay obras que amo desesperadamente.