Me cabreo, luego opino

A ver que opino hoy

Como es sabido, los periódicos digitales ofrecen la oportunidad de comentar sus noticias y, seguramente, casi todo el mundo opinará que este es un síntoma de libertad y democracia. Discrepo.

Leo los periódicos para que me den su versión de los hechos, de la realidad. Repito: su versión, no la verdad, que eso lo tengo yo muy clarito. Pero eso de que cada uno pueda luego soltar por la boquita lo que le dé la puta gana me pone de una mala leche que te pasas. Bien, no me mandéis a no leerlos porque eso ya lo cumplo. En mi opinión, el que quiera discrepar o apoyar una noticia que lo comente en su blog, que para eso están.

He hecho alguna vez comentarios en estos apartados, ¿quién no?, y me he hartado de ver que no sólo no sirven para aclarar nada sino que siempre los hay empecinados en plantar su opinión a fuerza de insultos, descalificaciones y, por supuesto, no aceptan en absoluto el derecho de los demás a réplica. Entonces? Pues eso, haber escrito un post en tu blog y te explayas. Punto.

Está más que demostrado que mucha de la gente que circula por internet no tiene capacidad de diálogo ni, mucho menos, de discusión. La asertividad es, para ellos/as, un término desconocido tanto en el significado como en la práctica, así que mejor nos dejamos de leches y que cada uno opine desde su parcela, que para cuatro comentarios educados y sensatos que puedas encontrar te has tenido que tragar los sapos y culebras de otros veinte por lo menos. Y puedo remitirme a un ejemplo muy reciente: cuando el gobierno comunicó los grupos de riesgo de contraer la gripe A. ¿Recordáis los comentarios apocalípticos de entonces? Si las cuentas no me fallan, según el cálculo de gran número de los opinantes de la noticia en los periódicos a día de hoy debería haber aquí en España unas cuantas decenas de miles de muertos. Os remito, por si queréis recordarlo, a mi post al respecto: https://nepalia.wordpress.com/2009/08/31/el-fin-del-mundo/

Y que conste que yo soy la primera que dejaría unos buenos recaditos en muchas de las noticias, sesgadas y claramente manipuladas, con las que me enfrento cada día pero… aquí estoy, dando por saco otra vez a mis pobre lectores/as. Que aunque cueste creerlo ¡los/as tengo! 🙂

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Published in: on enero 11, 2010 at 11:00 am  Comments (4)  
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Noches viejas siempre nuevas

Desde 1999 he pasado casi todas las nocheviejas fuera de Mallorca. Aquel año estuve visitando a mi pareja de entonces en Madrid, en el año 2000 ya vivía en Madrid y la pasé allí también. Eran celebraciones familiares que algunos se tomaban con gran emotividad y eso.

Creo que fue así hasta que me fuí a vivir a Holanda, en 2004. Aquel año celebré la nochevieja de entrada a 2005 en Amsterdam, con las calles llenas de nieve y niños en trineos tirados por sus padres. Los canales estaban helados. Antes de la cena fuimos a dar un paseo tranquilo y era maravilloso ver a la gente preparando la mesa y la gran cena a través de los ventanales siempre iluminados y expuestos. Al año siguiente, 2006,  estuve en una ciudad preciosa situada a 18 km de Amsterdam: Haarlem, en donde nos habíamos instalado hacía unos meses. Creo que cenamos pasta acompañada con una cerveza belga especial que me dejó dormida en el sofá antes de que sonaran las doce. Aún así tuve tiempo de celebrar las campanadas y salir a la calle, donde nuestros vecinos hacían estallar un arsenal de petardos y cohetes hasta dejar toda la calle llena de humo y olor a pólvora. Después, otros vecinos muy amables, Pau en Marge, nos invitaron a una copa de champán en su casa, detalle muy significativo pues no hay que olvidar que nosotros éramos extranjeros y eso se suele tener en cuenta a la hora de “codearse” de forma más cercana.

De todas formas el esfuerzo no les valió mucho la pena puesto que unos meses después volví a Palma y me pasé la noche vieja de aquel año (entrada al 2007) haciendo compañía a un amigo que estaba bastante grave en el hospital, junto con su familia. No fue muy divertida, claro, pero en aquel momento no podía pernsar en pasarla de otra manera.

La entrada de 2008 la pasé en Bilbao con Asier. Preparamos cena con curry, nos bebimos unas birras y nos prometíamos una noche excelente pero esta vez el que se quedó dormido fue él. Adiós a salir a los 5 graditos que helaban la calle a celebrar la fiesta… (Supongo que no era para tanto el cachondeo con aquel frío). La entrada al 2009 en Leioa, Bilbao, en plan familiar, con gambas y toda la pesca.

Pero una de las mejores, sino la mejor, ha sido sin duda la nochevieja de entrada al 2010. Asier y yo en casita, con una cena fantástica, la mesa bonita y nosotros vestidos para la ocasión, así, bien guapetes y yo con escotazo, que una puede estar bien sexy aún luciendo una barriga de 7 meses… Y aunque no hubo vino ni champán sí muchas risas y muchos besos.

Que así sean todas mis próximas nocheviejas. No importa el sitio, pero con Asier y el petit Dídac, con mucho amor, muchas risas y muchos besos (y supongo que la próxima vez sí, con vino y champán).

Noches viejas que parecen, y son, siempre nuevas.

Published in: on enero 2, 2010 at 9:40 pm  Comments (7)  
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