Chinatown

A mi barrio lo llaman algunos, despectivamente, Chinatown, porque aunque hay árabes, latinoamericanos, Europeos del Este y algunos españoles, los que copan la zona son los chinos. Tienen una manera de ser y estar que pasa muy desapercibida, aunque en cuestión de negocios están a la que salta, ya lo he comentado más de una vez. Mi barrio está copado de tiendas de comida, abalorios, peluquerías, alguna inmobiliaria, de todo un poco… chinas. A mi no me molestan en absoluto en el sentido de que no son ruidosos, no montan escándalos, no se meten con nadie y todas esas cosas que ya sabemos de los chinos.

Algunas cosas de ellos me llaman mucho la atención: acostumbran a juntarse en algunas plazas en concreto y se colocan todos en cuclillas para hablar, leer el periódico, fumar… no sé como aguantan pero son capaces de tirarse horas así. Es muy curioso.

Pero hay algo que no soporto:  esa facilidad con que lanzan escupitajos estén donde estén. No sé si es que sienten la necesidad inexcusable pero es que les he visto hasta escupiendo en las papeleras de la sala de espera de un hospital, lo cual es de lo más desagradable. Al ver esto me enfado y pienso en lo típico “Si esas son sus costumbres que las apliquen en su país, que no todo va a ser respetar las tradiciones, coñe!”.

Más ahí está la cruda realidad: los africanos y árabes también escupen, y no sólo eso: los españoles, esos que hablan como yo y comparten mi abanico costumbrista, van anunciando el lapo arrastrando todo lo que tienen en la garganta y luego… zas! lo lanzan para un lado, o al frente, según haya algo susceptible de ser tumbado de un escupitajo. Y tú, que estás adelantando por su brazo izquierdo, esquivas como puedes el tiro, aunque nadie te quita el ascazo que te provoca esta costumbre tan china.

Pues que se jodan los chinos, que aquí esta habilidad la tenemos super trabajada.

Published in: on diciembre 9, 2009 at 11:21 am  Comments (9)  
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Pasar la tarde

Callejear

El sábado hubo una manifestación multitudinaria contra la ley del aborto, seguida de forma hipócrita por un partido político que, durante los ocho años que gobernó, la mantuvo tal cual, sin intentar en ningún momento anularla.

Si escuchas las entrevistas a la gente que estuvo allí, no se manifestaban en contra de la reforma sino de la propia ley, con lo cual comprendo que los organizadores de la idea o tienen un poco liada la ídem o, simplemente, van con 25 años de retraso en sus protestas.

Estoy embarazada y no quiero ningún mal para mi feto, todo lo contrario, hago lo que está en mi mano para que esté confortable y sano. Y eso no es contradictorio en absoluto con mi defensa de la ley del aborto, porque soy incapaz de ponerme en el lugar de las mujeres que se ven obligadas, por uno u otro tema, a hacer uso de ese derecho. He conocido a lo largo de mi vida adolescentes que abortaron en Londres, incluso en más de una ocasión, sin que sus padres tuvieran conocimiento de ello. Lo digo porque si tanto se escandalizan de que las chicas de 16 años puedan abortar sin el consentimiento de los padres, deberían saber que esto se ha hecho desde siempre.

Los derechos están para que quien lo desee se acoja a ellos, pero son eso: derechos, no obligaciones. Los padres que teman que sus hijas aborten a lo loco cada dos por tres sin que ellos lo sepan, tal vez deberían reflexionar sobre el tipo de educación que imparten en casa y la relación de confianza que han establecido con sus hijos/as.

Es muy preocupante saber que muchos de los que se manifestaron el sábado están en contra de la asignatura “Educación para la ciudadanía”. Tal vez ahí está la clave para comprender un poco cual es el verdadero quid de la cuestión:  no interesa educar a ciudadanos para la convivencia, sino más bien adoctrinarlos en ideas enquistadas.

Published in: on octubre 20, 2009 at 1:41 pm  Comments (3)  
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La tripa al sol

Hace tres veranos me fui a estudiar inglés a Brighton, al sur de Inglaterra. Es una ciudad costera, bastante pija, con playa y un muelle que se utiliza de paseo con atracciones. Mi familia de acogida era bastante sencilla en esencia, él era antenista y ella empleada de hogar, con poco tiempo para arreglar la propia casa la cual contaba con numerosos montoncitos formados por los más diversos componentes: ropa, cd’s, cables, revistas… Pero había algo de lo que presumían abiertamente: su refinada educación inglesa y a mí, que me pillaron ya mayorcita, eso me tocaba mucho las narices. Ejemplo: Sentados en la mesa, una persona entre el padre y yo, el padre me pide la sal y yo se la paso. ERROR!!!! Yo tendría que haberla pasado a la persona que estaba pegada a mí para que ella se la pasara al que estaba pegado a ella, que era el solicitante. Como esa todos los días caía alguna.  Si yo no superaba la prueba el matrimonio se miraba condescendiente, se sonreían y se hacían algún comentario privado, del tipo “Tenemos que ser comprensivos con esta pobre”.

Vivo en Palma de Mallorca, una ciudad que linda con el mar, lo cual, para algunos turistas,  la convierte en un lugar de pachanga y playa así que por aquí se puede pasear de cualquier guisa, léase en bikini las chicas y sin camisa los chicos. Tú les ves y piensas: “En su país no harían eso” que es una frase muy aplicable en diversos momentos del día y la noche: Cuando se ponen beodos en la playa, cuando se ponen beodos por la noche, cuando destrozan mobiliario urbano, cuando provocan peleas… El otro día, en la terraza de un museo que hay sobre la muralla de palma con vistas a la bahía, un grupo de chicos y chicas guapas, ellos con vaqueros de marca y ellas con sandalias con tacón pero todos sin camisa. Repito: era la terraza del museo contemporáneo. Es sólo un ejemplo pero hay mil. Ayer mismo se paseaba por la ciudad un señor enseñando panzón tremendo junto a su mujer y hace una semana uno de las mismas características andaba tan tranquilo vestido únicamente con un bañador slip.

Cuando al padre de mi familia en Brighton le comenté los desvaríos de sus compatriotas en mi país su respuesta fue: “La culpa es vuestra. Tenéis una policía demasiado permisiva”.

Chúpate esa.

Published in: on junio 16, 2009 at 1:47 pm  Comments (10)  
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