Pasar la tarde

Callejear

El sábado hubo una manifestación multitudinaria contra la ley del aborto, seguida de forma hipócrita por un partido político que, durante los ocho años que gobernó, la mantuvo tal cual, sin intentar en ningún momento anularla.

Si escuchas las entrevistas a la gente que estuvo allí, no se manifestaban en contra de la reforma sino de la propia ley, con lo cual comprendo que los organizadores de la idea o tienen un poco liada la ídem o, simplemente, van con 25 años de retraso en sus protestas.

Estoy embarazada y no quiero ningún mal para mi feto, todo lo contrario, hago lo que está en mi mano para que esté confortable y sano. Y eso no es contradictorio en absoluto con mi defensa de la ley del aborto, porque soy incapaz de ponerme en el lugar de las mujeres que se ven obligadas, por uno u otro tema, a hacer uso de ese derecho. He conocido a lo largo de mi vida adolescentes que abortaron en Londres, incluso en más de una ocasión, sin que sus padres tuvieran conocimiento de ello. Lo digo porque si tanto se escandalizan de que las chicas de 16 años puedan abortar sin el consentimiento de los padres, deberían saber que esto se ha hecho desde siempre.

Los derechos están para que quien lo desee se acoja a ellos, pero son eso: derechos, no obligaciones. Los padres que teman que sus hijas aborten a lo loco cada dos por tres sin que ellos lo sepan, tal vez deberían reflexionar sobre el tipo de educación que imparten en casa y la relación de confianza que han establecido con sus hijos/as.

Es muy preocupante saber que muchos de los que se manifestaron el sábado están en contra de la asignatura “Educación para la ciudadanía”. Tal vez ahí está la clave para comprender un poco cual es el verdadero quid de la cuestión:  no interesa educar a ciudadanos para la convivencia, sino más bien adoctrinarlos en ideas enquistadas.

Anuncios
Published in: on octubre 20, 2009 at 1:41 pm  Comments (3)  
Tags: , , ,