Amic Amat

amigas Creo que toda mi vida he buscado amigas de verdad, de esas que te quieren y respetan, que no se burlan de lo que piensas sólo porque eres muy diferente a ellas en tu forma de ser y actuar. He encontrado alguna que podría considerarse amiga en este sentido pero en ellas había una parte de admiración que no es bueno que exista en una relación de iguales. Son personas que me quieren y me aceptan pero porque sienten que yo aporto algo interesante a sus vidas planas. Son las menos, de todos modos.

Las más han sido abandonadas (o me han abandonado ellas) por el camino. Conservo el contacto con alguna de ellas y, en ocasiones, siento que las quiero todavía, pero ya no hay nada que hacer, ninguna relación recuperable en todos sus extremos. He vivido en Mallorca, Sevilla, Madrid, Amsterdam y vuelta a Mallorca. Entre medias he recorrido media Europa y en todos estos sitios estuve cerca de chicas con las que mantuve cercanía y relación de cariño pero así como iba cambiando de ciudad o país aquellas relaciones se iban perdiendo. En Madrid, concretamente, estudiando cine me relacioné con gente muy interesante, entre ellas una compañera con la que empecé a quedar de modo frecuente. Ella se sentía mal, emocionalmente, sola y un poco perdida. Empezamos a salir juntas a estrenos de cortos, trabajábamos en el mismo grupo de prácticas de producción, íbamos a charlas, al cine… Pero me daba cuenta de que yo no le era suficiente. Cuando llegábamos a algún sitio que a ella le parecía de gente interesante, me abandonaba. A mí no me importaba, al fin y al cabo yo tenía a mi pareja y no buscaba un ligue entre las nuevas promesas del cine español. Ya de vez en cuando se unía a las bromas que sobre mí hacía un compañero de clase, muy joven y muy cool que formaba parte de nuestro grupo de trabajo y que pensaba que mis gustos musicales debían ser anticuados, por mi forma de ser tímida. En realidad me gustaba el punk y la música electrónica, como a él, pero nunca me preguntó y yo no se lo expliqué. Me parecía infantil intentar revocar sus ideas preconcebidas. Un lunes, mi incipiente amiga se fue a un seminario actoral fuera de la ciudad y cuando regresó, tres días después, ya no se puso en contacto conmigo. Intenté comprender qué le ocurría pero durante las siguientes semanas sólo recibí una respuesta: no le apetecía seguir con el curso, ni con el trabajo en común. Se había cansado. Un mes más tarde acabó el curso y ya no volví a ver a mis compañeros. Nunca más he vuelto a saber de ella.

Tengo amigos “chicos” realmente muy queridos por mí y que me corresponden absolutamente. Soy muy afortunada en este sentido pero… muchos de los que yo creía amigos también se perdieron en el tiempo, al comprender que nunca tendrían una relación de pareja conmigo. Soy tan ilusa que siempre me sorprendió esta actitud suya.

Sigo deseando que llegue a mi vida esa amiga cómplice, mi amiga del alma. Supongo que suena patético, pero es la realidad. Tal vez ya es demasiado tarde.

Published in: on marzo 22, 2009 at 9:34 pm  Comments (10)  
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